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Simón Beker
Simón Beker fue el hepatólogo más reconocido de Venezuela, ya que tras consolidar su afición por la hepatología en Londres como uno de los primeros “fellows” de Sheila Sherlock -cuando aún no se había instalado en el antiguo Royal Free Hospital- se constituyó como uno de los pioneros fundadores de la Asociación Latinoamericana para el Estudio del Hígado y su séptimo presidente. Asimismo, fue presidente del Comité Organizador de las IV Jornadas SLH (Octubre,1974) y de la Reunión de la IASL celebrada en Caracas, Venezuela, en Septiembre de 1986.

Se distinguió por su capacidad de trabajo y por asumir con valor y a cabalidad las responsabilidades que le tocaron enfrentar, tanto en al ámbito nacional como internacional. Publicó más de 170 artículos científicos en revistas, 15 monografías y capítulos en libros de gastroenterología y hepatología, y 5 libros. De igual forma, dictó más de 600 conferencias sobre temas diversos en las áreas de gastroenterología y especialmente, de hepatología, en jornadas y congresos científicos nacionales e internacionales.

Se mantuvo activo en su profesión hasta el último día, destacándose por sus actividades docentes universitarias, así como por sus numerosos artículos originales y libros editados. Su muerte, ocurrida en un accidente de tránsito en Caracas, el 16 de Agosto de 1997, ha constituido, sin duda, una pérdida importante que enluta a la familia hepatológica latinoamericana.

Los hombres pasan pero los ejemplos y las ideas quedan. Simón Beker deja un legado de dignidad, seriedad profesional, lealtad, valor y constancia.

Simón Beker forma parte de ese selecto grupo de personas que al partir dejan un profundo vacío en muchas áreas. En el ámbito emocional, entre sus familiares y amigos, por su lealtad, apoyo confiable disposición permanente. Mientras que en el profesional, entre sus numerosos pacientes, quienes lo apreciaban por su seriedad y sólida formación; entre sus colegas, quienes lo respetaban por su honestidad intelectual y disposición a compartir sus conocimientos; y en la sociedad en general, que contaba con Beker como fuente de valor ético y una reserva de conocimientos y experiencias.